Las malas energías las expulsé por los espacios que quedaban entre mis cayos, de andar descalza por esta vida, sin protecciones ni advertencia.
Curaron despacio, derramando algún hilo de sangre de vez en cuando. Pese a que parcheaba para que no molestara, en ocasiones, de seguir andando, caían sin más.
Porque hay heridas que curan y otras, en cambio, abiertas siempre estarán.
Un café con palabras.
Calor
En la mañana, me escondo en la sombra de los árboles para apaciguar el calor que me provocas.
La calidez de tus toscas manos en mi cuerpo y el ardiente aliento que desprendes después, de cada beso.
La calidez de tus toscas manos en mi cuerpo y el ardiente aliento que desprendes después, de cada beso.
Dedicado al agua
Y aunque a veces te tornes cálida, envolvente, siempre acabas volviéndote fría y con ganas de escapar de ella.
Siempre sola
Y tengo esas palabras,
retumbando en esta cabeza,
que no cesa,
que no duerme.
Que sueña,
imagina desesperada.
Ansiosa de que esas manos actúen como las palabras dicen.
Porque nunca me han sabido unas letras tan picantes.
Ardientes de fuego,
sin deseo de su extinción.
En un vaivén rítmicamente imperfecto.
Entre linos desgastados de dormir, siempre sola.
retumbando en esta cabeza,
que no cesa,
que no duerme.
Que sueña,
imagina desesperada.
Ansiosa de que esas manos actúen como las palabras dicen.
Porque nunca me han sabido unas letras tan picantes.
Ardientes de fuego,
sin deseo de su extinción.
En un vaivén rítmicamente imperfecto.
Entre linos desgastados de dormir, siempre sola.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)