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Noches en vela

Y es que me he olvidado de los amaneceres, porque te has convertido en mis noches en vela.

Quiero un viaje

Pero no un viaje típico.

Un viaje a tus manos por mis costillas.
De tus manos enredadas en mi pelo, pero de esos enredos que cuestan zafarse.

Un viaje profundo de tu respiración, mezclada con tus besos en mi cuello.
Y es que no quiero mirar otros ojos que no sean los tuyos.

Un viaje que signifique más que sentir. De esos que te recorren hasta las infinidades de a saber donde y del que no deseas volver.

No quiero un viaje típico,
quiero tu viaje.

Atisbo

Me había prometido a mi misma que me olvidaría del amor, por lo menos durante una temporada.
Sabiendo que todavía me quedan resquicios de aquel amor, engañoso, de verano. Porque sí, ese amor se debería de haber quedado en el verano, como hizo él, pero mi gran problema es que me lo llevé con esperanzas.

Llegaste.
Te pusieron en bandeja de plata, como si fueras de degustación. Pero como me había prometido, no actué. Me limité a observarte como un ser más que habita el planeta. Pero tu te encargaste de todo, de hablarme, de besarme con la mirada, tus palabras de realidad, tus pies en el suelo. Tus "que más da si a mi me encantas así, tan única, tan especial".

Y que voy a hacer si he caído a tus pies, como hace la lluvia en primavera. Fría pero llena de vida.
Un atisbo de esperanza, otra vez, pero que sabe distinto.