Cierra los ojos y no escuches. No escuches nada.
Deja que tu mente se relaje y viaje despacio. Deja que tu cuerpo levite y se sienta libre. Deja que tu piel sienta cada mota de polvo, cada ráfaga de aire y cada gota de lluvia. Deja que se erice, que se contraiga, se retuerza de placer y dolor.
No hables, no escuches, no mires.
Simplemente, siente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario