Los tanatorios están libres de muertes de pena. Ya no hay acompañantes que lloren ni que duerman.
Nuestras almas, desde hace ya tiempo, vagan solitarias por las calles. Sin funcionar. Sin sentir.
Por tanto, la muerte es solo un estado más que nuestro cuerpo experimenta, pero del que no podemos regresar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario