Páginas

Dime, amor ¿Qué hago?

Hola amor, quería hablar contigo, o mas bien que me leas. No hace falta que digas nada.

Tengo la necesidad de decirte como me siento, porque creo que nunca te he llegado a decir unas palabras sinceras de como me siento respecto a ti, a nosotros, a mi.

Siempre daré las gracias a que te hayas cruzado en mi camino, gracias a ti he descubierto cosas de mi que no sabía que existían. Tanto buenas como malas, pero descubrirlas ha sido un modo de aprendizaje para crecer como persona.

Se que a tu lado soy una niña, demasiado inocente, demasiado inexperta en todos los sentidos... Pero ¿Qué hago? Me siento perdida, en todo, a nivel profesional, personal... Y desde que te conozco más perdida me siento. Porque no ha habido nadie en mi vida que me haya roto los esquemas de mi vida tanto como lo has hecho tu. Que siendo sincera, lo has hecho para bien y para mal. No te estoy echando la culpa, la culpa es mia por no saber controlar mis emociones, por darle tantas vueltas a las cosas, por soñar despierta, por pensar en el futuro y en el pasado en vez de disfrutar el presente.

He de decirte que la primera vez que supe de ti, pasé olimpicamente, me dije: ¿A dónde vas tú, con ese pedazo de hombre, que no le llegas ni a la zuela?

Inseguridad, desconfianza, baja autoestima.

Pero diste el paso, hablaste, y te escuché siempre. Y como me gusta escucharte, imaginarte, leerte...

Pero joder con la distancia... Me da rabia no arriesgar, no fluir... El no, no, no; en vez de luchar por el sí y siempre el sí. Que si no funciona, no pasa nada, pero ¿Y si sí?

Cada día que pasa el sí se desvanece... Y lo siento amor, pero contra eso no puedo seguir luchando. Soy una luchadora del amor, del perdón, de las segundas oportunidades, pero esta vez la razón me dice que no lo haga. Y me rompe entera, de arriba abajo, porque no veas como me gustó mirar esos ojos verdes de cerca. Mi chaqueta sigue impregnada de tu perfume. Tus abrazos, tu calor.

Y como duele, que solo quieras que seamos amigos, de momento.

Los amigos no se dicen las cosas que nos decimos. No se tienen ganas. No pasan las noches en vela. No se desesperan. No imaginan.

Porque que bonita ha sido la imaginación desde que estás en mi vida.

Y lo siento si soy una intensa de mierda, si me gusta vivir así. Soy una sufridora, una come-cocos, una soñadora incansable. Pero, y te vuelvo a preguntar ¿Qué hago? Si soy así por naturaleza y es algo que nunca podré cambiar.

Desinterés. Miedo.

Tiré abajo cientos de miedos que me corrían por todo el cuerpo. Mi autoestima empieza a elevarse. Me miro y empiezo a gustarme, pero creo que de eso tienes tú la culpa, porque tú me miras de una manera que nadie me había mirado nunca.

Sexy, sensual, preciosa, única, divina, morbosa.

Te diría miles de cosas, pero creo que me faltaría tiempo para poder decirtelas.

Me enamoré, virtualmente, y más lo hice cuando te respiré, te miré de cerca, cuando te sentí cerca.

Y ¿Qué hago? Si no he podido contrarlo.

No podemos decidir de quien nos enamoramos. Y lo siento amor, si no estamos en el mismo momento, por ir rápido en vez de ir sin prisas.

Y es que ya te echo de menos, y el tiempo, la vida y todo se me echa encima.

A veces me veo fuerte, otras inconformista. Otras sin ganas y con ganas de abandonar.

Entonces dime, amor ¿Qué hago?

No hay comentarios: