Pero no un viaje típico.
Un viaje a tus manos por mis costillas.
De tus manos enredadas en mi pelo, pero de esos enredos que cuestan zafarse.
Un viaje profundo de tu respiración, mezclada con tus besos en mi cuello.
Y es que no quiero mirar otros ojos que no sean los tuyos.
Un viaje que signifique más que sentir. De esos que te recorren hasta las infinidades de a saber donde y del que no deseas volver.
No quiero un viaje típico,
quiero tu viaje.
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