Sabiendo que todavía me quedan resquicios de aquel amor, engañoso, de verano. Porque sí, ese amor se debería de haber quedado en el verano, como hizo él, pero mi gran problema es que me lo llevé con esperanzas.
Llegaste.
Te pusieron en bandeja de plata, como si fueras de degustación. Pero como me había prometido, no actué. Me limité a observarte como un ser más que habita el planeta. Pero tu te encargaste de todo, de hablarme, de besarme con la mirada, tus palabras de realidad, tus pies en el suelo. Tus "que más da si a mi me encantas así, tan única, tan especial".
Y que voy a hacer si he caído a tus pies, como hace la lluvia en primavera. Fría pero llena de vida.
Un atisbo de esperanza, otra vez, pero que sabe distinto.
Un atisbo de esperanza, otra vez, pero que sabe distinto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario